En el Hall de nuestro Museo Nacional de Bellas Artes hay una copia del Apolo del Belvedere, que descubriera Winckelmann en el siglo XVIII en Roma. Aunque la versión romana carece de miembro viril, la nuestra -¡vamos, chilenos, que se puede!- sí lo tiene, pequeñito, como era uso en la estatuaria clásica, y además el [...]
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