MATÍAS RIVAS ENTREVISTA A JUAN GUILLERMO TEJEDA A PROPÓSITO DE LA EXPOSICIÓN FEROCITAS.
¿POR QUÉ MUESTRAS ACUARELAS?
Cuando estudié Bellas Artes me di cuenta que era más bueno para el dibujo que para la pintura. Tenía una facilidad natural. Incluso me retaban por ser demasiado bueno. Me entendía con los que eran más dibujantes, la Gracia Barrios, Nelson Leiva, o Reinaldo Villaseñor. Una vez trazado un dibujo, la manera de transformarlo en pintura es meterle color, lo han hecho muchos grandes maestros. Durero o Ingres por ejemplo. La acuarela sobre lápiz permite que el dibujo mande. También está el hecho de haber trabajado durante años como ilustrador, en Barcelona, entonces recurrí mucho a la acuarela. Esta serie la empecé hace como diez años. Pinté primero unas 20, boté 10, después hice más. Pasaron seis meses, y empecé de nuevo. Hice una muestra en Viña del Mar en la galería Modigliani de mi amigo Dino Samoiedo, y la verdad es que a la gente le gustaban, eso me pareció, miraban, se reían, comentaban…. Después, con los años, fueron aparecieron más, otras más y vino el tema de los marcos, de ponerlas en marcos viejos. Entonces las acuarelas empezaron a ser una presencia en mi estudio. De repente tenían coherencia interna. Pero dudaba de hacer o no una exposición, pedía opiniones… Al final me dejé caer por el barranco.
EL NOMBRE FEROCITAS ¿DE DÓNDE LO SACASTE?
Es que entretanto me puse a leer a los clásicos, y en Cicerón, que a mi profe Rafael Otano le gustaba mucho, encontré un párrafo acerca de las edades del hombre. Distinguía la pueritas, que es la edad de los niños, la gravitas, de los viejos, y la ferocitas de los jóvenes. El varón joven, dice, tiene una cierta manera de andar achorado, medio feroz. Tiene mucho que ver con el cuerpo masculino que sale de la infancia en busca de guerra, de identidad.
YA QUE MENCIONAS A GRACIA BARRIOS Y BALMES ¿A QUÉ PERÍODO DE TU VIDA TE REMITEN?
Para mí la Universidad de Chile fue una salvación. Ahí me recuperé como persona. Lo había pasado muy mal en el Liceo Alemán, que era una cosa espantosa, con una vida desagradable que los curas se encargaban de empeorar aún más. En cambio la Chile, la Escuela de Bellas Artes, fue para mí como estar en mi casa. Con mi padre yo había tenido una formación artística laica, éramos niños y escuchábamos hablar de Proust o de Thomas Mann, en el tocadiscos sonaban Bach, Louis Armstrong, Gardel, no quiero parecer pesado porque era algo natural, muy de mi padre, sus libros, sus penas, sus bares, sus amigos. En Bellas Artes volví a un mundo similar. Me di cuenta que había una escuela parecida en todas las ciudades del mundo, éramos parte de una red mundial de artistas. Los artistas, además, se conectan muy bien con el pasado. Estudian a Velázquez o al Bosco como si fueran amigos personales.
¿QUIÉNES TE MARCARON DE ESA ÉPOCA?
Nelson Leiva fue quizás el más importante para mí, primordial. Gracia Barrios y Balmes también. Y Adolfo Couve, Marta Colvin, Carlos Ortúzar, Martínez Bonati, Iván Vial. Me siento parte de ese mundo.
¿A QUÉ TE REFIERES CUANDO DICES CON QUE PERTENECES A ESE MUNDO?
Sostengo que siempre he hecho arte, incluso cuando se trata de algo que no es considerado específicamente como arte. Por ejemplo, si hago una etiqueta de vino me pongo en el tema con la misma cabeza con que uno puede hacer una pintura. No todos lo entienden. Creo que me ha tocado vivir una época del arte un poco rara, un mal momento, donde hacer arte se ha ido transformando en una serie de ceremonias hechas por los artistas para los artistas, para los curadores y los críticos. En ese sentido me siento más cómodo con los sitios web o las asesorías estratégicas o el diseño. Tal vez ahí es donde está finalmente el arte de hoy, y esta cosa de las bienales, de los museos, las galerías, siendo también interesante y bonita, tiene a veces un algo fracasado, son como un micromundo… Empecé a trabajar a los 16 años en revistas como Paula o Plan, o en La Nación. Me impresionaba que mis dibujos estuvieran en todos los quioscos, era emocionante.
ESA ES UNA ACTITUD POP.
Es que el pop para que sea pop tiene que estar en la calle. Sin público amplio no existe el pop real.
¿QUÉ FIGURA CHILENA CONSIDERAS POP?
Nicanor Parra es lo pop chileno. Yo me siento muy cerca de él, hice los dibujos de los Artefactos cuando era un joven. Me gusta mucho su pretensión de estar con un pie en la calle y con el otro en el infinito artístico.
HAY ALGO EN TU CONDICIÓN QUE NO SE RINDE ANTE EL PESIMISMO NACIONAL.
Para mí la energía es algo fundamental en el arte. El arte moribundo, dejado, tristón, no me atrae mucho. Claro que para ganarse un Fondart o un Premio Nobel es mejor ser lúgubre, si eres muy alegre no tienes muchos puntos. Es la vieja rivalidad de la tragedia, más elegante, con la comedia, más cercana a la gente.
ESA APUESTA TUYA TE HA TRAÍDO PROBLEMAS CON EL MUNDO DE ARTE CHILENO, PERO TAMBIÉN TE HA DADO SATISFACCIONES. ¿CÓMO DESCRIBIRÍAS ESA TENSIÓN?
Siento que me han dejado fuera, y con razón, porque yo me fui del arte propiamente tal. Además viví 14 años de un exilio donde igual logré ser reconocido. No veo grandes fronteras entre el diseño y el arte, me da igual una cosa que otra, pero la gente necesita etiquetar, poner fronteras, establecer aduanas y peajes. A mí me gusta ir donde está la acción, donde está la gente, el erotismo, el enredo. Me atraen las obras o los productos mucho más que los gestos, y los artistas de hoy se han especializado en lo gestual. Considero modestamente que lo que hago tiene una estructura interior propia, o sea no necesito arrimarme a ningún formato. Mi obra, si lo es, se sostiene sola porque está hecha desde la verdad, desde mí mismo. No trato de ser nada ni de demostrar nada. Si quiero dibujar dibujo, si no quiero no me siento obligado. Aunque no siempre lo acompañe a uno la inspiración.
LA INSPIRACIÓN PARECE HABER SIDO EXTINGUIDA DEL VOCABULARIO SOBRE ARTE.
La inspiración tiene que ver con las emociones, con las experiencias, con el estado de ánimo, con el ser en estado puro. Es verdad, está un poco desprestigiada en el arte de hoy, donde brillan más los operadores, los instaladores, los curadores, o sea los estrategas artísticos. Es el arte como guerra, no como asunto del corazón… Para mí que existen la felicidad y la infelicidad, ambas. Si fuésemos siempre felices no haríamos nada. Uno necesita ciertas cosas y quiere conseguirlas: eso es la vida, así existimos. Se hace arte desde la pasión, desde aquello que te atrapa. Spinoza tiene muy bien definido el funcionamiento humano. Queremos perseverar en nuestro ser, dice, y de ahí que estemos en movimiento, presos de las afecciones, o sea de la tristeza, la alegría, la incertidumbre, el odio, el amor….
EL TEMA LATINO ESTÁ PRESENTE EN TU OBRA POR LOS TÓPICOS QUE ABORDAS. ¿SIENTES QUE TE HAS APROPIADO DE ESA CULTURA COMO REFERENTE PARA ESTA EXPOSICIÓN?
Desde luego, la pintura romana o latina es la primera pintura culta. Para mí ha sido una fuente de inspiración. Incluso un tiempo copié cosas romanas en Barcelona. Me gusta mucho ese espíritu, los colores, aquella especie de ligereza un poco brutal. En esa corriente precristiana hay una naturalidad entre la muerte y la vida, entre el dolor y el placer, entre la guerra y el buen vivir. El talante mediterráneo me golpeó muy fuerte: el gusto por los placeres sencillos tales como acariciarse, comer, beber, dormir la siesta… La sencillez de las cosas que parecen tan difíciles. En Chile hay en cambio una onda anglosajona y alemana. Levantarse muy temprano, ducharse con agua helada, trabajar por miedo al castigo, comer ensaladas con limón y sal, hacer todo con una finalidad…. una asquerosidad de vida. Sin embargo por el lado de mi padre mi educación tenía que ver con sacarle partido al instante, no hacer grandes planes para el futuro, disfrutar de la comida, la bebida, del sentido de humor. Desde que llegó el cristianismo estamos un poco frigorizados, viviendo una post edad media muy chilena, que se basa en el horror al cuerpo, el odio al placer, la evitación de la belleza, de la inteligencia, el infinito posponer lo agradable. Lo que yo pueda hacer como artista también tiene que ver con eso, con retomar la raíz clásica que está en nuestros corazones. Vamos a morir, así es que hay que vivir.
¿CÓMO VEN TUS COMPAÑEROS DE GENERACIÓN ESE GUSTO TUYO POR LO ANTIGUO Y LO LEVE?
Formo parte de una generación destrozada por Allende, Pinochet y sus respectivos mandos medios. Quedamos dispersos para siempre. En las obras somos todos muy distintos, pero en las relaciones sí tenemos una frecuencia especial. Con Nelson Leiva y con Jaime Calabacero, músico que vive en Holanda, hablamos hasta el día de hoy con un tipo de humor, de ironía ilustrada, de soltura, que la tenía también Adolfo Couve y que la reconozco ahora en sus discípulos.
¿QUE PERSONAJES FUERA DE CHILE FUERON IMPORTANTES PARA TI?
Turner, o Caspar David Friedrich, los románticos: la pequeñez del ser humano ante la inmensidad y amenaza de la naturaleza. He usado también a Modigliani para los ojos, o para el dibujo de los cuerpos, de los brazos. Mattise fue un ídolo para mí, por su elegancia, así como Picasso, Klee, Cezánne, y los expresionistas alemanes, por ejemplo Macke, o Max Beckmann. Ellos son los pintores de mi formación, de toda mi vida, a los que estudié dedicadamente… A lo mejor no se me nota. Otro grupo de pintores que me producía mucho interés era los de la Neue Sachlichkeit. Hacían unos trabajos que parecían muñecos de cera, medios terribles, entre monstruitos y bellos, como retratos de la ciudad industrial. David Hockney es otro que me importó. Tiene esa cosa entre ilustrador y pintor, muy británica, un poco alegre y un poco irónica, levemente superficial. O Saul Steinberg, que ilustraba para el New Yorker. Después, los italianos de la Transvanguardia, el grupo Memphis, los alemanes neoexpresionistas, y en Barcelona Mariscal o Tápies. La Sezessión vienesa, Egon Schiele, que también hizo mucho en el tema erótico, Peter Fendi, otro que tal, Topor, en fin….
VARIOS DE LOS QUE MENCIONAS COMO REFERENTES TIENEN ALGO EN COMÚN: EL HUMOR, QUE TAMBIÉN ESTÁ MUY PRESENTE EN TUS OBRAS.
Trato de que las cosas queden un poquito tiernas, cariñosas, que no sean tremebundas ni muy agresivas, y ojalá tengan ligereza. Me parece muy propio de la cultura romana, mediterránea, y de mi padre, eso de no tomarse nada tan en serio, de vivir con cierto relativismo. Creo que es también la filosofía de los jóvenes, de los que son mis alumnos. Con menos pretensiones logran más de la vida.
TIENES ADEMÁS UNA RELACIÓN PLACENTERA CON HACER CUADROS QUE GUSTEN, LO QUE ES HOY TAN DENOSTADO.
Diderot dice que el gusto borra defectos. Y después habla del genio, que es esta cosa medio explosiva. Ahora está de moda el genio, pero el gusto es relevante para un buen resultado. Yo no tengo naturalmente muy buen gusto, soy un poquito arrotado o de clase media y por eso siempre me junto para trabajar con gente con buen gusto, busco colaboradores de estética minimalista. Esto opera para todo lo que se hace, para la vida conyugal, para salir, para todo. Hay que tener estilo.
Y… ¿QUÉ SERÍA TENER ESTILO?
Tener estilo es moverse cada cual de acuerdo con sus propios ritmos, con una gracia que sea creíble, no producida. No es fácil. Para algunos tener estilo es ser cool. El cool número uno es Clint Eastwood, la persona que se inmuta poco, no se altera, y los demás se le cuadran. Yo no soy cool, al contrario, me altero por todo, así es que debo estar atento al estilo. A Clint lo encuentro top, pero un poco fome. Finalmente uno no puede sino abandonarse a su propio estilo, aunque sea un estilo miserable.
EN LOS CUADROS HAY MUCHOS PERSONAJES QUE ESTÁN EN CALIDAD DE ROCK STAR. O SEA, QUE CULTIVAN UN ESTILO.
Sí, exactamente, son rock stars. Son personajes de edades que van de la adolescencia hasta la juventud adulta. Están buscando su identidad. La música es en este momento el único arte que es lo máximo: lo acompaña todo, genera tendencias visuales, moda, eventos, películas, diseño, lenguajes… y hace feliz a muchos. Es el arte más influyente.
HAY QUIZÁ ALGO MELANCÓLICO EN ESA POSE JOVEN DE ROCKERO. LOS ROCKSTARS TIENEN UN LADO TRISTE, REVENTADO.
A mi modo de ver el género mejor en ese sentido es el bolero, que habla de todos los vicios que tiene el amor, pero lo hace con mucha ternura. Yo he tratado un poco de ser como un bolerista, no siempre me resulta, hay que saber acertar para hacer bailable la tristeza. La gracia es que el personaje, el corazón, la cabeza o lo que sea, tengan una humanidad, una parada, una manera de llevar la piel, y en eso son muy buenos los rock stars, aunque quizá están a veces en una zona un poco más violenta que la mía. En la historia del arte los más rock stars son los personajes barrocos de Velásquez, del Caravaggio, los próceres del Mulato Gil… El barroco es grandioso.
EL TRABAJO CON LOS MARCOS DELIBERADAMENTE ESCOGIDOS POR SU BELLEZA PRECARIA AYUDA A ENCERRAR A ESOS MELANCÓLICOS EN UNA ATMÓSFERA MÁS PERTINENTE.
En este caso se trata de marcos viejos, medio llovidos, con una historia a cuestas, que convierten a la acuarela en un objeto más clásico, le dan peso. Los cuadros necesitan una especie de ritualización y los marcos aportan eso. Cada uno ha sido severamente escogido, incluso muchas de las acuarelas han sido pensadas para un marco que me gustaba, adaptando el formato, los colores, etc.
TAMBIÉN TU PINTURA ES BIOGRÁFICA. HAY AUTORETRATOS Y ESCENAS QUE PARECEN PERTENECER A TUS INMEDIACIONES PERSONALES.
Tengo varios autorretratos. Uno que es como un animal bajo la lluvia, medio penoso cuando lo pinté, pero después lo vi de nuevo y me hizo gracia. Pero además de esos autorretratos explícitos estoy a trozos en casi cada imagen. No creo tener un yo claro y uniforme.
PODRÍAMOS CONCLUIR QUE TU OBRA PASA POR LO ANTIGUO Y LO POP.
Quizás sea lógico saltar de lo clásico a lo pop, son sensibilidades que están muy conectadas, tienen mucho en común, algo terrenal, callejero, natural, materialista, abierto. La mitología grecolatina es puro pop. Para mí lo interesante son los seres humanos en sus detalles, en cambio los programas o los diagnósticos son más rígidos, menos orgánicos. Me gusta lo callejero y también la erudición. Muchos académicos actuales citan mucho, pero no les gustan las fuentes, o sea que citan citas de otros que a su vez citan más citas, sin llegar jamás a los textos madre. Yo creo que un caballero debe ir siempre a las fuentes y además mantener cierta reserva sobre ellas, no ufanarse mucho.
TAMBIÉN HAY UN DESEO POR REVELAR LO PRIVADO EN TUS ACUARELAS.
Tengo especial preocupación por pintar lo pequeño, lo imperceptible, lo que está en los rincones de la casa o del ánimo o de la propia historia. En eso me siento cerca del talante intimista de Burchard, o de Coré, o de Nelson Leiva, o de Nicanor Parra, o de la Juanita Lecaros, o de la escultora Marcek que ahora se llama Marcela Paz González. Es algo muy chileno. Lo privado se muestra de a poco, con cautela.
¿POR QUÉ TRABAJAS CON ESE DESENFADO EL CUERPO HUMANO?
Mi interés por el cuerpo es algo natural, a veces me siento como un perro. En cuanto a los genitales, son una parte del organismo con mucha fuerza comunicacional, por eso han sido evitados, creo yo. La evitación visual del falo en nuestra cultura es para mí escandalosa. Aún del cuerpo femenino siempre se ha sabido más, se ha visto más. De tal manera que cuando me ha dado por ahí he dibujado lo que caiga, aunque desde hace algún tiempo me interesa menos, estoy ahora mucho con los resplandores y llamaradas, no sé si terminaré esotérico como Blake o Friedrich, ojalá que no.
TUS PERSONAJES, AUNQUE ESTÉN ACOMPAÑADOS SE VEN UN ESTADO DE SOLEDAD, SIN QUEJAS.
Es verdad, esta es una colección de personajes solitarios, individuales. Hay algunos acompañados, pero en una especie de soledad interior. Creo que es una reflexión sobre el ser propio más que sobre las relaciones, cada personaje en su campo magnético.
¿QUÉ ESPERAS QUE SUCEDA CON LA MUESTRA FEROCITAS?
Mi experiencia es que siempre que uno hace algo, por poco que pase, nada queda igual que antes. Uno no sabe qué va a ocurrir, es como una bomba de racimo con efecto retardado. Exponer tiene algo disolvente para uno, porque pierdes la intimidad, las obras tienden a buscar un perfil, un nombre, y a mí me da un poco de tristeza porque van perdiendo su misterio a medida que se van instalando en la mirada de los demás. Por lo tanto es un trabajo que empieza a dejar de pertenecerme… Todo lo hecho es cadáver.

Posts