Difícil es saber si ama o quiere uno
correctamente
ni siquiera sabemos bien cómo nombrar el suceso
amor es una palabra un poco tonta, querer es una palabra más ambigua aún
además está el deseo metiendo el codo
en cambio nos damos cuenta,
por su geometría rara,
cuando la forma del amor o de la afición (otra palabra) es incorrecta
y en el espacio de la proximidad natural (aun otro modo de decirlo)
pulula la astucia, por ejemplo,
el negociado de las pretensiones y los saciamientos buscando ventaja,
o si la simple, mudable, elasticidad de las distancias
sufre los cortes del ego ansioso
(esta noche tienes que estar conmigo)
o también, si en vez del amor, se aposenta en nosotros la idea del amor
(una idea es apenas un vacío, un vectorial)
o los reglamentos de amor
de los cuales saben mucho quienes jamás
se abandonan al calor amoroso,
reglamentos que cada cual guarda en una libreta familiar
sellada con los escudos de la República y la Iglesia
bajo la mirada feroz de las vecinas,
o si el ser presuntamente querido es utilizado como una venda
para aliviar molestias o heridas personales
y al final el amor, o el querer, o el deseo de otros,
del mismo modo que la vida o la muerte,
de tanto ser traídos y llevados por la boca hablante
se oscurecen como agujeros negros
útiles para todo y para nada:
la madre que simplemente no logra percibir, no oye, no capta
el latido o el vaho de sus pequeños
(distraída, fumando, hablando por teléfono)
el padre que galopa a la distancia,
el ser contiguo al apartar la mirada
el que fue hijo arrastrando los dolores de su infancia
el amigo cuando olfatea la traición
los seres seductores que lanzan al cielo más semillas de las que pueden germinar
por deporte, por la lentejuela, goce sensual y solitario,
los amantes fatigados intentando convertir en insectario su domingo
la novia vigilante que vigila demasiado
anotando los atrasos en un cuadernito
el mismo yo amoroso asustado ante lo imprevisto,
todos ellos, todos nosotros, un poco cada uno,
ensuciamos cada beso, sin quererlo
porque así es el afán humano, mezclado siempre con la tierra
con la mosca, con el vino
y al acariciar levantamos nuevas capas del corazón amado
renovando el tejido de la especie
sintiéndonos dignos nosotros, también, de ser queridos
como soles pequeños, como dioses privados
como estrellas perdidas en la noche
así despertamos, volvemos al río de la vida.
desde las manos, al fin, desde la tenue piel de las muñecas
emerge el temblor con que se busca
a los otros, que nos hacen ser nosotros,
a las pupilas sin las cuales no es posible
distinguir nuestra silueta en el espejo
aprendiendo de cada desventura y de cada instante placentero
al final nos es que amemos, es que nos damos al amor
caemos con el cuello rebanado
disponibles para la sonrisa
o para la espalda
con nuestros matorrales humildes y fragantes
nuestro musgo, nuestra ropa,
parciales, errabundos, malcriados, luminosos
temblándonos los dedos, y sin embargo majestuosos,
tropezando y volando al mismo tiempo
sanos enfermos, muertos vivos, duros tiernos,
una cosa no quita la otra
cada cara se alimenta de su nuca
flotamos en la amplia zona de los grises, en la música sin luz
en lo que en cada instante puede multiplicarse o deshacerse
somos poco, apenas vida abierta
células recién constituidas
eso es suficiente
(tengo que mejorarlo creo….)