En fin, ya está montada la expo como quiera que haya quedado, y ahí está eso, muy fuera de mí. Este sitio nació para acompañar a Ferocitas, para registrar el proceso que le llaman, o por vanidad humana, o quizá para creer yo mismo en lo que inicialmente no tenía forma ni sustancia. Pero entramos ya en la cuenta regresiva, y más allá de las tonterías ya consignadas lo que viene son un par de semanas en que debo cerrar temas antes de irme de vacaciones, luego un viaje a BCN, y al regreso desmontar la expo y darle fin a este blog… Cuando entro en la sala hay un vacío oscuro, un silencio, porque los visitantes son a menudo una o dos personas, máximo cinco, y muchas veces sólo está el guardia bajo el ruido sordo del aire acondicionado. En cambio alguna gente con la que me encuentro me advierte (a mí) que estoy haciendo una expo que no han visitado aún (vaga culpa, como si fuese una obligación) y prometen (se prometen a sí mismos) visitarla sin falta, ante todo lo cual yo sonrío con aire oriental… Los seres queridos poco a poco vuelven a hablarme. N observa que en una operación de estas el autor (además de trabajar, de sufrir, de divertirse, etc.) trepa automáticamente unos 5 ó 6 peldaños por la pirámide del éxito, y eso ya no es tan divertido para los demás… He recuperado gran cantidad de espacio en mi disco duro personal, la vida se me aparece más diversa y divertida que antes. Conversaciones con CPV, MV, RLL, J, N. Flores blancas y tenues para C, que las pone muy bonitas en un jarrón. Creo que el lunes el zapatero tiene listas mis botas Camper con su nueva suela, espero el resultado un poco inquieto. Alejandro me regaló una boina que fuimos a buscar ambos a “Donde golpea el monito”, él regresa hoy a Canadá, debo almorzar (familiarmente) sin grandes libaciones porque a media tarde lo llevo al aeropuerto. Si me ven por ahí pueden hablarme, soy normal (o casi), lo juro.


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