06Ri 14 16Jh Cranach d Ae 2

Preparo las invitaciones para la inauguración de la expo Ferocitas, es una tarea modesta y al mismo tiempo cargada de emociones. Chequeo personas, afectos, distancias, proximidades, direcciones, escribo algunas palabras… Voy a ir a entregarlas yo mismo casa por casa, no sé por qué… aparte de las que ha enviado el Museo. Uno no sabe si los invitados estarán contentos o acachados cuando reciban su tarjeta. Pueden ver la inauguración de mi expo como una diversión, una obligación, un compromiso, un panorama, un episodio cultural, una vanidad…. al menos es lo que me ocurre a mí cuando recibo. Las inauguraciones son un poco absurdas, cuando era estudiante fui a muchas y finalmente decidí que aquello no era para mí, la gente de espalda a los cuadros buscando un canapé o un trago con los deditos en forma de llave inglesa. Con todo, y con los años, pienso que la gente necesita reunirse de vez en cuando, encontrarse, mirarse, y hacerlo en un museo no es algo tan malo. Otro día podrán mirar las obras detenidamente, si quieren, o por lo menos les quedará un relámpago. Guillemot me enseñó a emprender estas tareas con espíritu profesional, son cosas que hay que hacer. Bueno, ojalá que vengan muchos amigos, y que la inauguración sea bonita, alegre. Sigo, pues, con mis tarjetas, oh mundo. Día caluroso.