Me encuentro entre el vacío, el desorden, el orden y la acción, a partes desiguales y empujándose entre sí. La acción es bonita si fluye naturalmente, como caminar a gusto dejándose llevar por las calles sin un rumbo muy claro. Sin tanto esfuerzo, a favor del viento, y va uno produciendo cosas, una fábrica voladora. También es saludable un poco de desorden, la cuadriculación perfecta es una pérdida para las glándulas, y al mismo tiempo una ganancia, o sea que los pies hundidos en el caos no se mueven, viene como un desánimo difuso. Tengo que ordenar unos papeles, quizá los muebles. Quien está ordenado ve de nuevo la forma de su propio espacio, entra la luz. El vacío sería hermoso o es hermoso sin inquietudes, o sea hacer nada en una tarde, mirar un poco, nada, sentir el cuerpo apenas…. Tontas reflexiones.


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