Necesitamos que nos quieran, pero no siempre nos gusta reconocerlo. Buscamos afecto…. pedirlo es quedar un poco en estado de necesidad, de penuria. Muchos enojos son peticiones. Y es que el amor es más fácil imaginarlo que vivirlo. Distancias, enfados, negaciones, ofensas, dolores son a veces el envase del deseo, la intimidad, la calidez, la risa, la cercanía. El alma humana es como un calcetín que se da vueltas con mucha facilidad.



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