
Baruch Spinoza, que se emocionaba poco, se esmeró en reflexionar acerca de lo que él llamaba las afecciones del alma. Estas que aparecen aquí son definiciones que alguien extractó de su Ética (allí aparecen cada una in extenso).
El deseo es la esencia misma del hombre en cuanto es concebida como determinada a obrar algo por una afección cualquiera dada por ella.
La alegría es la transición del hombre de una menor a una mayor perfección.
La tristeza es la transición del hombre de una mayor a una menor perfección.
La admiración es la imaginación de alguna cosa en la cual el alma permanece absorta, porque esta imaginación singular no tiene conexión con las demás.
El desprecio es la imaginación de alguna cosa que toca tan poco al alma, que el alma misma, por la presencia de la cosa, es movida a imaginar lo que en la cosa misma no existe, más bien que lo que en ella existe.
El amor es una alegría acompañada por la idea de una causa externa.
El odio es una tristeza acompañada por la idea de una causa externa.
(En su Tratado Breve, Spinoza anota: El amor no es nada más que gozar de una cosa y unirse con ella. Y añade: cuanto mayor y más excelente se demuestre que es la cosa, tanto mayor es también en nosotros el amor.)
La esperanza es una alegría inconstante nacida de la idea de una cosa futura o pretérita de cuyo suceso dudamos hasta cierto punto.
El miedo es una tristeza inconstante, nacida de la idea de una cosa futura o pretérita, de cuyo suceso dudamos hasta cierto punto.
La seguridad es una alegría nacida de la idea de una cosa futura o pretérita acerca de la cual ha desaparecido toda causa de duda.
La desesperación es una tristeza nacida de la idea de una cosa futura o pretérita acerca de la cual ha desparecido toda causa de duda.
La aprobación es el amor hacia alguien que ha hecho bien a otro.
La indignación es el odio hacia alguien que ha hecho mal a otro.
La humildad es una tristeza nacida de que el hombre considera su propia impotencia o flaqueza.
El arrepentimiento es una tristeza acompañada por la idea de algo que creemos haber hecho por un libre decreto del alma.
La soberbia consiste en estimarse, por amor de sí, en más de lo justo.
La abyección consiste en estimarse por tristeza en menos de lo justo.
La vergüenza es una tristeza acompañada por la idea de alguna acción que imaginamos que los demás vituperan.
La benevolencia es un deseo de hacer bien a aquel por quien sentimos conmiseración.
La ira es un deseo que nos incita, por odio, a hacer mal a quien odiamos.
La venganza es un deseo que nos incita, por odio recíproco, a hacer mal a quien afectado por igual afecto, nos ha inferido un daño.
El temor es un deseo de evitar un mal mayor, del que tenemos miedo, mediante otro menor.
La audacia es un deseo por el cual alguien es incitado a hacer algo corriendo un peligro que sus iguales tienen miedo de arrostrar.
La humanidad o modestia es un deseo de hacer aquello que agrada a los hombres y de abstenerse de aquello que les desagrada.
La ambición es un deseo inmoderado de gloria.
(el dibujo es de Lequeu)

Posts