aver
Hablo, trato de hablar,
con el autor de textos artísticos B
a fin de solicitarle
un texto para Ferocitas
un texto culto, ilustrado,
inscrito
que intente poner en contexto
mi trabajo, lo que hago, lo que sangro, lo que amo y celebro
pero el autor de textos artísticos B
(mientras me observa vagamente, sentados en la terraza de un bar ruidoso)
se empeña en demostrarme
que el autor de textos artísticos F
es mi enemigo
y me ha hecho una canallada
lo que me hace sentirme incómodo
por cuanto el autor de textos artísticos F
por mucho que sea un autor enojado
a la manera de los autores locales de textos artísticos
para los cuales el enojo es una herramienta cultural
dedicándose, implacables, a instalar aduanas
estilísticas, discursivas, manieristas, lo que sea,
aplicando mezquindad
allí donde en otro tiempo, me consta,
y pese a los celos artísticos, a las disputas,
se imponía al final cierta compostura, un sentido republicano
del espacio artístico institucional
presidido por grandes edificios franceses
hoy ruinosos
reemplazados por malls
por gasolineras
por menús de opciones,
y de esa huella francesa
queda sólo el verbo amargado
solitario
cortante
de los foucaultianos santiaguinos, en fin
por mucho que el autor de textos artísticos F
pertenezca a esa tribu
siempre he sentido una corriente de afecto hacia él
y me ha llegado la suya
apenas un viento oculto
alguna mirada de pupila trasparente bajo la ceja de gato,
ciertos gestos perdidos
dejando sin mucho valor
nuestras querellas intelectuales
y disposiciones territoriales.
Pues bien, ahora tengo al autor de textos artísticos B
tratando de hacerle daño al autor de textos artísticos F
por medio de una operación donde quedo yo al medio, suspendido
y maltrecho
lo que me hace sentir vergüenza, incomodidad
cosa que le represento al autor de textos artísticos B
me retiro del lugar dejando en suspenso
nuestros eventuales acuerdos de acción conjunta
y llego a casa meditando amargamente
sobre la condición guerrera de los humanos
sobre el odio como sal de la vida
y pensando si no debiera
fortificarme de nuevo
aunque sea renunciando a los placeres sencillos
de la confianza
para volver a la caverna, al mandoble, al escondite
de tal manera que telefoneo
a mi amigo caído en sospecha, el autor de textos artísticos F
quien de inmediato concurre a verme
trayéndome las pruebas de su inocencia
lo que me tranquiliza enormemente
ya que quedan salvados el afecto y la confianza
pero igual entiendo
que he salido de mi hogar, que estoy a la interperie,
expuesto al daño, al abandono, a las
interpretaciones equívocas, al odio diseminado, a la ruina,
el mundo es esto:
el frío de la noche acariciando al día
la tristeza del ánimo metiéndole mano a la pasión
el miedo a no se sabe bien qué colándose por la puerta
los perfumes de la piel, ay, desvaneciéndose en la nada
la cuenta bancaria sabrosa desplomándose en tres días
la creación convertida en silencio
así arrastra consigo la vida esplendorosa
las células fosforescentes de su propia disolución
así se hace y se deshace, se teje y se desteje
incesantemente el mundo
de los asuntos cotidianos