
Inicialmente Ferocitas iba a ir dentro de un pabellón diseñado por Emilio Marín, en el ala norte del Hall del Museo Nacional de Bellas Artes. Una evaluadora del Fondart encontró que no se qué lesera, y se nos cayó el financiamiento, ojalá haya ido a alegrar el proyecto de algún otro idiota, porque en Fondart todos los que concursan, excepto uno mismo, son unos aprovechadores y unos idiotas, es lógico pensar así. Emilio y su team se esmeraron, dibujaron planos, cotas, elevaciones, detalles, despieces, y todo ello sin destino, siendo yo el responsable de ese infinito trabajo perdido. Me azoto las espaldas todos los fines de semana con unos trapos mojados, para sufrir y hacerme perdonar. Entretanto fui al Museo con el rabo entre las piernas, a retirar mi proyecto, pero Ramón y Milan me ofrecieron la alternativa de poner las acuarelas en otra sala durante enero y febrero, y eso estamos preparando, ilusionados otra vez. Hoy visitamos la sala Chile con Emilio, también con Nando, hablamos de colores, luces, dimensiones, cosas. Emilio tiene que estar igual en el montaje, además le debo una obra. Le convidé un poquito de chocolate blanco, pero no es suficiente.

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