amsterdww

J, desde Prinsegracht. Me siento tan bien al escuchar su voz, me instalo en el Kabinet con el teléfono portátil. El Pérez Prado que le envié hace unos días era un son montuno, me explica la cadencia que es algo así como antinatural, no sé si es ese el término, o sea que el ritmo se desordena a veces, y a medida que conversamos se escuchan unos pitidos intermitentes cada varios minutos, al tercero se va a desconectar la llamada, no ha logrado reprogramar su aparato aunque Nelson opina que es un truco… quizá así es más emocionante, saber que se termina. Le doy la dirección de este blog, a lo mejor le interesa. Va ahora a la feria a comprar la cena. Un pedazo mío en Amsterdam. Uf, amigos desperdigados. La foto la hizo allí  la Carina hacia 1980,  yo tenía una hermosa cabellera vegetal  y no me daba ni cuenta.